Mi casita de la quinta
- Francisca Urrutia Zapata
- Feb 27, 2024
- 2 min read
La casa donde viví casi 20 años se vendió hoy. Ya no forma parte de nuestro presente pero si de nuestra historia. Cuantas cosas pasaron ahí. Me acuerdo de nosotros de chiquitos bailando en el living con todos los muebles corridos. Me daba mucha fiaca subir las escaleras con la mochila del colegio y le pedía a mi mamá un mini ascensor que la subiera. Pero nunca pasó eso. Cuantas tortitas de la Parra habremos comido en la galería. Festejos de cumpleaños muchos, recibidas, despedidas. Había que hacer mucho silencio para no despertar a doña Nydia. Cerré muchas veces la puerta más fuerte de lo debido al enojarme un poco demás pero ya he aprendido. Pasó mucha gente por la casa, muchos amores y amigos. El sillón rojo ahora es gris y está en otra parte del país. Bueno no tan lejos, a 20 minutos por el acceso. Tiramos colchones por las escaleras, mi hermano trepó umbrales de puertas. Las hamacas paraguayas nos refrescaron esas noches de verano acaloradas y la pileta con poca profundidad nos dio un oasis en el medio de la ciudad. Sacamos muchas fotos, cada año escolar empezaba con nosotros 5 en la puerta de entrada. El living fue testigo de muchos risottos, woks y sobremesas largas. Hace años ya que en esa casa yo no vivo pero siguió siendo un lugar donde yo sentí nido. Ese nido ahora es uno nuevo al que todavía no he visto. Pronto podré ir y sentir ese lugar un poquito mío. La vida cambia, se transforma, algunas puertas se cierran y se abren otras. El hogar lo llevamos nosotros donde quiera que vayamos. Estoy segura de que a la casita azul la sentiré propia al igual que siempre lo fue mi casita de la quinta.




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